Consejos para viajar con mayores este verano

Si nuestros familiares dependientes, enfermos o mayores, que están a cargo de un cuidador, van a venir con nosotros a pasar las vacaciones deberemos tener en cuenta una serie de pautas que describiremos a continuación.

Accesibilidad
Es altamente recomendable informarse previamente del grado de accesibilidad, tanto del alojamiento como de la localidad a la cual queremos viajar, para lo cual podemos recurrir a la Plataforma Representativa Estatal de Personas con Discapacidad Física (PREDIF), que dispone de varias guías que incluyen numerosas referencias sobre alojamientos turísticos, monumentos, museos, actividades de ocio y tiempo libre o rutas enológicas accesibles para todos. Asimismo, muchos buscadores web disponen de un filtro de búsqueda sobre lugares adaptados a personas con movilidad reducida. Respecto a los problemas de accesibilidad que puedan surgir durante la estancia en destino habremos de confiar en la pericia y experiencia del cuidador para superarlos.

Atención especial a las altas temperaturas y el calor
Es esencial que tanto los mayores como los más pequeños de la casa estén permanentemente hidratados y no se expongan a la radiación solar durante las horas centrales del día (de 12 a 17 h), pues las personas de edad avanzada no tienen una percepción correcta de la sed y no demandan beber líquido por lo que el riesgo sufrir un golpe de calor es elevado. Además, es importante adaptar su dieta, que debe estar formada por comidas menos copiosas pero igualmente ricas en nutrientes.

Mantenimiento de rutinas
Para garantizar el bienestar de nuestros mayores y nuestra correspondiente tranquilidad en el periodo vacacional es conveniente mantener su horario de comidas, sus horas de sueño y, por descontado, su medicación y tratamientos médicos prescritos, pues un cambio brusco en sus rutinas puede tener consecuencias muy negativas para su salud. Será función del cuidador encargarse de controlar este aspecto.

Mareo en el coche
Ante un viaje más largo de lo habitual podemos encontrarnos con la complicación del mareo; para evitarlo o, al menos, minimizar sus efectos, es aconsejable seguir las siguientes líneas de actuación:
– El mayor debe sentarse delante. El asiento del copiloto es el mejor sitio para la persona que se marea, pues desde él se tiene una visión amplia de la carretera, mientras que en los traseros hay más movimiento y balanceo.
– Mantener una buena temperatura, preferentemente entre 21 y 23º, ya que el calor excesivo propicia la aparición de esta sensación de malestar.
– Conducir de forma suave, estable y predecible, lo que reduce las posibilidades de que nuestro mayor sufra este problema, al contrario que los cambios bruscos y los giros pronunciados.

Participación
Si hemos decidido que nuestro familiar dependiente nos acompañe en nuestro periodo vacacional debemos pasar tiempo con él haciéndole partícipe de nuestras actividades. En este sentido la figura del cuidador puede ser de gran ayuda, pues gracias a él podremos hacer juntos cosas que sin su labor serían mucho más difíciles de llevar a cabo.

Precaución ante la COVID-19
Finalmente, por muy felices, alegres y divertidas que puedan ser nuestras vacaciones, es preciso no olvidar que la COVID-19 continúa muy presente, por lo que hay que extremar las precauciones para no exponer a los más mayores a riesgos innecesarios que puedan poner en serio peligro su salud. Por lo tanto, será imprescindible seguir a rajatabla las directrices marcadas por las autoridades sanitarias: uso de mascarilla, continua higiene en manos y distancia social, evitando escenas como las que se han visto estos días pasados en las playas españolas. Pero a este respecto los cuidadores juegan con ventaja, pues tras estos duros meses de trabajo han adquirido una experiencia y una formación envidiables y han interiorizado completamente estas recomendaciones.

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