Viajar, una actividad altamente beneficiosa para los mayores

Pese a que tradicionalmente suele creerse que las personas mayores llevan una vida sedentaria, una parte importante de ellas aprovecha los cambios que se producen en esta nueva etapa, como la jubilación, para recuperar la ilusión por emprender nuevas experiencias.

Y en este contexto los viajes suponen una más que interesante opción, pues, más allá de conocer o descubrir lugares no visitados anteriormente, o sencillamente cambiar de aires, aportan múltiples beneficios a las personas de más edad, tanto físicos como mentales, entre los cuales podemos citar:

· Reducen su ansiedad, depresión, aislamiento y soledad, pues al desconectar de sus rutinas diarias rompen la monotonía y se concentran en actividades diferentes y novedosas.

· Potencian su atención; al desplazarse por lugares que no conocen deben necesariamente mantenerse alerta para no perder detalle de la experiencia ni desorientarse.

· Propician su socialización; tanto si se trata de viajes colectivos como particulares los mayores podrán establecer relaciones sociales e incluso crear vínculos de amistad con personas que no forman parte de sus círculos más cercanos, íntimos y/o familiares.

· Les mantienen en contacto con el mundo exterior, lo que sin duda les enriquecerá personalmente al interactuar con nuevas culturas, sociedades o grupos.

· Suavizan y endulzan su carácter; el hecho de conocer nuevos lugares refuerza su autoestima al sentirse más útiles e independientes, lo que les hace sentirse de mejor humor.

· Favorecen su conocimiento de sí mismos y de su entorno cotidiano al aportarles una perspectiva distinta sobre quiénes son al contrastar su forma de vida con las de otras culturas.

· Aumentan su paciencia, pues cuando se viaja se despierta de forma natural la curiosidad y lo normal es querer conocer todos los rincones, paisajes y lugares de interés que sea posible aunque en muchas ocasiones haya que esperar, por lo que los retrasos se llevan mejor, pues la recompensa es importante, como puede ser, por ejemplo, verse rodeado de un idílico paisaje o contemplar toda la belleza de una obra de arte única.

· Les ayudan a valorar más lo que tienen, pues al estar alejados de su espacio habitual echan la vista atrás y aprecian más lo que han conseguido y lo que queda por venir.

· Generan placenteros recuerdos que pueden compartirse con los demás a través de historias o anécdotas ocurridas durante el viaje.

· Estimulan nuevas emociones, pues embarcarse en una aventura hacia un destino que en muchas ocasiones no se conoce puede llegar a ser apasionante.

· Fomentan la creatividad; muchas personas mayores muestran un especial interés por la historia y el arte, lo que fortalece su faceta más creativa.

· Mejoran su salud física, pues el ejercicio moderado, como caminar, es una práctica especialmente recomendable para los mayores que les permitirá aumentar su resistencia y prevenir problemas cardiacos. Si se trata de un destino de playa, podrán, además, disfrutar de los grandes beneficios del mar, como la mejoría del sistema circulatorio o de las enfermedades de tipo reumático.

Es evidente que los viajes, tanto si se realizan en grupo como en familia o en pareja son beneficiosos y enriquecedores para las personas de mayor edad, aún en el caso de que el destino ya sea conocido, pues es aconsejable cambiar de escenario vital de cuando en cuando y relacionarse con gente con la cual no se trata a menudo. Incluso si necesitan algún tipo de cuidado especial siempre se puede contratar a personal especializado que les acompañe durante toda la estancia.